Discurso para Preumed :) 16 de Dic, 2010, Aula Magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.
Comenzarás a aceptar tus
derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente,
con la gracia de un adulto y no con la tristeza de un
niño...
Y aprenderás a construir hoy todos tus
caminos, porque el terreno de mañana es incierto para
los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer
en el vacío.
Entonces y solo entonces sabrás realmente lo que
puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho
mas lejos de lo que pensabas cuando creías que no se
podía más.
Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor
de ¡enfrentarla!
Estimados organizadores, profesores y compañeros del Preuniversitario: Hoy, nos hemos reunido para despedirnos como se debe, y hay que aprovechar hasta las últimas instancias para agradecer esta gran obra. Llegamos a un Preuniversitario distinto, donde la buena dispocición, las risas, y el compromiso afloraba en cada rincón. Veía caras con insomnio, cansadas, apuradas, enojadas…pero al entrar al auditorio, cambiaban en una completa felicidad, y sabía que era mi lugar, que había llegado a una parte donde nada se me iba a hacer extraño, donde las personas no discriminaban, donde podía empezar a divagar hacerca de mis sueños con total seguridad, ya que la persona que tenía enfrente, me daba todas las herramientas para surgir. Y eso, lo agradezco, porque ahora, nadie lo hace de la manera en que ustedes lo hicieron. Más de una vez escuché que no todos los que entran llegan hasta el final. Y tuvieron razón. Mientras avanzaba el tiempo, veía que faltaba gente, que mucho decertaban, y claramente no me agradaba, porque comencé a pensar en que ellos, no veían lo que ustedes hacían por nosotros. Comencé a afianzarme a las personas que verdaderamente estaban comprometidos con llegar al final, con esas personas que iban a acompañarme en este largo camino, y a agradecer profundamente a todos los que se comprometian con nosotros. Claramente, también me aparecía más seguido en la oficina, para conversar, o simplemente a observarlos y esperar con ansias a que empezaran las clases. En mi caso personal, más de una vez llegué atrasada al Preu, pero prefería llegar tarde a perderme alguna clase, porque en realidad, también soy bastante despistada, quizás me iba a perder algo que no entendía y estar en el salón, me hacía sentir segura y feliz. Estaba contentísima, porque cada día estaba subiendo un escalón hacia lo que deseaba. Cuando llegó la oportunidad de que llegase gente nueva, no lo pensé dos veces y traje a dos amigos míos, que con orgullo puedo decir que no decertaron jamás de este camino, que aprovecharon a concho lo que nos daban acá, y que también, como todos nosotros, están profundamente agradecidos.
Recuerdo en los primeros días, cuando Iván aparecía en las salas a dar información, cuando a Yadzia se le trababa la lengua, cuando a Física lo mandaba a lugares conocidos, que en matemáticas no cachaba ni una a principio de año, que las clases de biología era lo que más esperaba en la semana y en química todas las estupideces que decía antes de aprender todo lo que aprendí. Más de una vez, se me pasó por la mente la idea de decertar, porque estaba cansada, e incluso me decía a mí misma que no lograría nada. De a poco, comencé a subir mis puntajes, y a aceptar que no era sólo gracias a mi esfuerzo, si no que también a las personas que tenía enfrente, con su dedicación y constancia los que me ayudaron a ver cuál era mi siguiente paso: La universidad.
Ya en Julio, con las vacaciones, les empecé a hechar de menos, y a valorar más todo su trabajo por nosotros. El espíritu del Preuniversitario, se hacía más presente conforme pasaban los días, y veía caras de alegría cuando nos tuvieron de vuelta, cuando llegamos más atentos y preocupados que antes, e incluso también, más motivados. Algo nos movía. Sí, eso, eran nuestras metas.
Pasó el tiempo, quizás más rápido de lo que queríamos, y comenzaron los electivos, dejamos de ver gente, escuchábamos que aveces en las salas no eran más de 10 personas o quizás menos, pero la que seguía, seguía comprometida. Vino el taller de anatomía, el de microscopía, los ensayos cada quince días, los repasos y las actividades extra programáticas para compartir. Cómo olvidar ese sábado, que después de haber dado un ensayo de lenguaje, fuimos a disfrutar de unas ricas papas fritas, una buena bebida y una buena lectura, o en su defecto, de buena música en el Café Literario. Para que mencionar que conocí a mucha más gente comprometida con el Preu, y que ahora veo acá con sus caras agradecidas. En ese Café, me di cuenta, que no hace falta pagar $300.000 mensuales para aprender la materia de la PSU, si no que con poco, aparte de aprender, conoces a gente maravillosa, que entiende el sentido de la vida, que da, solamente da, sin mirar a quien, que ayudan, sin esperar nada a cambio, y que están completamente felices de hacerlo así.
Ahora chicos, ya que terminamos el año, y ya dimos esa prueba, sólo nos queda, además de esperar los resultados, agradecer, agradecer sinceramente, la disponibilidad infinita, la preocupación sincera, la sonrisa contagiosa que nos regalaron en el Preu. Debemos agradecer esa ayuda desinteresada que nos dieron durante todo el año. Debemos agradecer, todo lo que aprendimos de ellos, no sólo materia, sino, el cómo ser personas, ejemplos de personas, de esas, que faltan en este mundo. Y si, tenemos que volver el próximo año como alumnos, hagámoslo, pero con la cabeza en alto, porque sabemos que seguiremos luchando por nuestros sueños, porque hay que recordar que no hay peor cosa que hacerse el derrotado cuando nisiquiera se ha luchado por algo, por ese “algo” que tanto queremos. Ahora, que anhelamos y soñamos, devolvámosle la mano al preu, que vean qué conseguimos, en qué nos convertiremos, que vean que con su ayuda y nuestra superacion, llegamos lejos, hagámosle ver, que llegamos a donde queríamos.
Que esto no sea un adiós chicos y chicas, que sea un sincero hasta luego.
Gracias, Preumed.